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28. Nueva Gramática
29. Otras precisiones léxicas
30. Lenguaje del recuerdo
31. Diferencia entre ironía y sarcasmo
32. Precisión necesaria
33. Reemplazo de voces en nuestra lengua
34. El castellano: sin miedo a los cambios
35. Requisitos para que una palabra ingrese al Drae
36. Errores más comunes
37. ¿Somos los chilenos los que peor hablamos?
38. El castellano como recipiente de otras lenguas
39. "OKUPA"
40. Pormenores lingüísticos



              

Más significados dudosos

Versus tan usado en nuestra comunidad lingüística, hasta ahora no recibe la consagración de la Academia Española, la cual nos sugiere usar contra o frente: Colo Colo frente a la U en vez de Colo Colo versus la U.

Este es otro caso de un vocablo de uso arraigado cuya “indocumentación” no debería inducirnos a abandonarlo, ya que por su uso extendido no pasará mucho tiempo para que sea legitimado.

¿Autenticar o autentificar?

Ambas son validas. La norma académica recomienda emplear la más usada en la respectiva comunidad lingüística.

¿Accesar o acceder?

Aunque son voces sinónimas, la primera -accesar-  aún no está oficialmente registrada y es más propia del lenguaje informático.

¿Torta o tarta?

Aquí nos encontramos con una sinonimia gastronómica, ya que ambas significan prácticamente lo mismo. Sin embargo, en el castellano de Chile seguiremos prefiriendo regalar y comer tortas.

Casos de chilenismos dentro de los americanismos

La Real Academia de la Lengua, para actualizar su diccionario, no acepta ni rechaza palabras, solo registra aquellas que,  en determinada comunidad lingüística,  tienen uso extendido en el tiempo.

Tal es el caso de los coloquialismos, geolectos, vulgarismos, etc. En cuanto a Chile, la Real Academia Española registró, en la última edición de dicho corpus, voces como las siguientes:

bacán – leseo – piticlín – tarúpido – condoro – impeque – hueveo – huevón- pistolera – piscola – penetro – porche – rasca – cochambre – pollo – fan – bartolear – hasta las cachas – pije – chute – capel – soponcio – estriladera – peni – chucho – medio pelo – porotazo – cototudo – atorrante – chorar – chauchera – ojota – jeringar – cochiguagua – altiro – cachar – rajar – guata – ñeque – cabrear – desguañangado – guachaca – rechupete – chorear – etc. 

Ahora bien, el hecho de que voces coloquiales como las anotadas figuren en el diccionario de la Real Academia Española, no justifica su empleo en situaciones de formalidad. Será la competencia lingüística de cada hablante la que le indique la ocasión o situación en que procede emplearlas.

Billón y millardo

Hé aquí un problema para los traductores, porque aun cuando la voz billón equivale a un millón de millones, en Estado Unidos y desde hace algún tiempo en el Reino Unido  y en Portugal e Italia, representa mil millones. Ahora bien, para aclarar esta confusión se creó la palabra millardo para mil millones y así, según consta en el diccionario de la Rae, contamos con una clara diferenciación entre una y otra cantidad: billón para un millón de millones  y millardo para mil millones.

En la práctica , los billonarios no existen: los hombres más ricos del mundo, el mexicano Carlos Slim y el estadounidense Bill Gates, “apenas” registran entre 45 mil y 47 mil millones de dólares, ¡muy lejos de un millón de millones de esa moneda!

Pormenores lingüísticos

Al momento de escribir suelen  surgir algunas dudas que no siempre podemos resolver con la premura que quisiéramos.

Plurales. Por ahora, obviaremos las explicaciones gramaticales, para recordar algunas voces cuya pluralización no es de todos conocida:

Jersey/jerséis, gay/gais/ espray/espráis/, rally/rallis, ferry/ferris, panty/pantis, etc.

Solo las palabras en negrita no están castellanizadas.

Siglas. En este caso el plural se designa con el determinantes (los, las): las PYME no las PYMES, los DVD no los DVDs. Pero se escribirán en plural si van en minúscula: las pimes, etc.

El plural de las palabras YO, NO y SÍ es: yoes, noes, síes.

Números cardinales. Los numerales compuestos se escriben  en una sola palabra hasta el veintinueve; se escriben separados a partir del treinta y uno, con excepción de las decenas y centenas: setenta, doscientos, etc.

Números ordinales. Las formas undécimo y duodécimo son las aceptadas por la RAE. Por lo tanto, no deben usarse décimo primero ni duodécimo. Recordemos el caso de los partitivos expuestos en una emisión anterior de Castellano al Día.

Lenguaje del recuerdo

Mucho se habla del lenguaje de los lolos y muy poco del que suelen emplear las personas de la tercera edad.

Esa modalidad de habla conocida como cronolecto*, se caracteriza por usar términos que, por lo general, corresponden a denominaciones de cosas y objetos que han ido desapareciendo. 

Un anciano nos contará que fue a la botica (farmacia) porque se resfrió al no ponerse las polainas (especie de paño o cuero, abotonado, que cubría la pierna hasta la rodilla). Recordará lo útil que era la hielera (hoy refrigerador) y lo grato que resultaba movilizarse en tranvía (carro eléctrico sobre rieles) antes llamado “carro de sangre” cuando era tirado por caballos.

También nos hablará de sus idas al biógrafo (cine) con don Juan el dueño del emporio (almacén) de la esquina y el regreso a casa en góndola (micro).

Se acuerda de las hermanas González, a las que todos encontraban “picho caluga”, o sea, estupendas, con las cuales iba a bailar a las quintas de recreo, lugares equivalentes a las discotecas de hoy.

La señora Auristela pasaba el chancho (enceradora) todas las mañanas y luego limpiaba el trinche (mueble para guardar la loza y los cubiertos).

El joven José Luis, muy peinado “a la gomina” (gel) y achutado (excesivamente ataviado) salió en busca de su “pioresná” o peor es nada, expresión que quería significar contar con alguien que, sin constituir el ideal, por lo menos servía para el propósito de contar con compañía.

* Esta palabra no está registrada en el Drae.


 

 

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