|
El castellano: sin miedo a los cambios
Las Academias están empeñadas en
conducir los cambios en la lengua, para mantener la unidad lingüística
sin perder la diversidad. Y el medio maestro lo constituye su
diccionario oficial.
Tal es el pensamiento de Alfredo
Matus Oliver, director de la Academia Chilena de la Lengua.
Sostiene: “Hay que dejar de lado la
idea de que las innovaciones son sinónimo de deterioro, de convulsión o
de corrupción”.
En la actualidad la Academia ha
mostrado una apertura impensada hace cincuenta años, al incluir millares
de voces provenientes de las diferentes comunidades lingüísticas de
Hispanoamérica.
De ello da cuenta la
incorporación en 2001, de 15.391 americanismos, por sobre los 10.908
registrados en la edición XXI de 1992.
Cada país de este
Continente luchó por imponer el mayor número de palabras en boga en sus
respectivas comunidades lingüísticas: México aumentó de 1.121 a
2.895;(1.774) Honduras de 302 a 2.456 (2.154);
Venezuela, de 485 a 1.894 (1.409); Chile, de 1.470 a
1.883, etc. (413)
Esta es
una forma de individualizar cada región conforme a sus particulares
modalidades de habla, pero modalidades al fin y no dialectos, por lo que
de ninguna manera impedirán la comunicación entre los habitantes de
Hispanoamérica. Así se fortalece la pluralidad léxica de la región.
|