|
24. Por una recta pronunciación y acentuación
Gran parte de nuestras modalidades de
habla están determinadas por la lectura y por lo que escuchamos y si lo
que leemos está mal escrito y lo que oímos mal dicho, es natural que
incurramos en errores de acentuación o de pronunciación, como en algunos
de los siguientes casos:
Errores de acentuación
- Miligramo en lugar de milígramo, o sea, sin acentuarla en la segunda
i. (En cambio las voces terminadas en –metro sí son esdrújulas y van
tildadas: kilómetro, barómetro, etc.).
- Cofrades y no cófrades
- Apliques y no apliqués
- Libido y no líbido (no confundir libido –deseo sexual-- con lívido
–pálido o amoratado-.
- Nobel (Premio) es voz aguda, no grave: Nobél (pero no se tilda).
- Regímenes y no régimenes
- Sin embargo, numerosas son las voces con doble acentuación, como, por
ejemplo, las siguientes: amoníaco –amoniaco; atmósfera-atmosfera;
cardíaco-cardiaco; dínamo-dinamo; fútbol-futbol; ícono-icono;
período-periodo; cóctel-coctel, etc.
Errores de pronunciación
- Cónyuge y no cónyugue.
- Ojalá y no ojala
- Denantes y no endenantes
- Restregar y no resfregar
- Garúa y garuar y no garuga y garugar
- Resbalar y no refalar
- Garaje y no garach
- Ampolla y no ampoa
|