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22. Apodos, alias, sobrenombres, seudónimos

Del nombre, deriva el sobrenombre; de la persona, deriva el apodo; de la actividad, deriva el alias. Pero no siempre ni en todos los casos.

Digamos: todos los José, son Pepes. Pero habrá algún Pepe  al que le digan Negro, o cualquier otra cosa.

Y, por lo general, el apodo te lo imponen. Como Narigón o Cabezón. Pero, habitualmente, cuando uno se presenta, dice: Pepe (aunque se llame José), pero nunca Narigón (aunque la razón del apodo sea bien visible).

El alias vendría a ser como un subtítulo, pero vale también aunque se encuentre en estado metafórico.

Nombre artístico es la versión elegante de nom du guerre que, se supone, es el seudónimo que utilizan las prostitutas.

El diminutivo es una especie de sobrenombre al cuadrado cuando es  aplicado  al sobrenombre:  José-Josecito, Pepe-Pepito.