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A
sus 80 años,
Gustavo se muestra tan vital como todos quisiéramos y,
además con mucho estilo y elegancia coronados por su
sombrero y abrigo largo. Con un tono de voz casi radial
y la mejor disposición, comienza a contarnos sus pasos,
proyectos y ambiciones que lo motivan en la búsqueda de
perfeccionamiento de la lengua.
Desde pequeño sintió el llamado de su
vocación por el lenguaje casi religiosamente, en ningún
minuto se escucha duda o una posible segunda
alternativa. Fue estudiante del Liceo Lastarria,
periodista de práctica desde muy joven y, de ahí en
adelante nunca más paró de trabajar. Incluso tuvo un
destacado paso por el senado como ex redactor de
sesiones.
Por estos días vive en Cerro Alegre con
su tercera señora, su hija, nieta y bisnieta. Es el
mayor de ocho hermanos que define como histriónicos y,
demás, tiene tres hijos y algunos nietos, a los cuales
confiesa enseñarles con cuidado para no aburrirlos.
Su proyecto estrella
Los contenidos del Manual de Comunicación fueron
validados por el Ministerio de Educación y el Consejo
Mundial de Educación de la UNESCO, además cuenta con el
apoyo de la Universidad Federico Santa María y de CORFO.
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